sábado 29 de marzo de 2008

LA VENGANZA



Mario Benavides soltó un estraño sonido, más parecido al gruñido de un cerdo que al que debería soltar un tio al que acababan de pegarle una patada en los cojones. Desde que supo que Toni "el frágil" no había muerto en el tiroteo de la calle Trafalgar, Benavides temía que llegara este momento. Revolcándose por el suelo de su pequeño apartamento, con la cara reventada y la polla y los huevos ardiendo por el dolor, esperaba lo peor con santa resignación.
Mad Rabbit lo levantó del suelo con un rápido movimiento y, mientras Felix "el amable" rebuscaba en su nevera, Toni "el frágil" descargó un puño sobre su ceja izquierda, haciendo que la sangre saliera a borbotones.

Toni, bajo la atenta mirada de sus dos socios, estaba haciendo un trabajo limpio y concienzudo. Desde que Benavides le llenara el cuerpo de plomo y le dejara, a modo de cortesía, una bala cerca del cerebro, a Toni había que vigilarlo de cerca. De vez en cuando se le iba la cabeza y podía cometer cualquier incoherencia. Pero en esta ocasión en la que, un año y dos meses después de encajar esa bala, se estaba vengando del hombre que le había tiroteado, Toni parecía un tipo de lo más cuerdo.

Después de romperle tres costillas, cinco dientes, reventarle la ceja y la nariz y, de regalo, extraerle un ojo, Toni "el fragil" y sus compinches, subieron a Benavides a patadas hasta la terraza y lo arrojaron por el patio de luces. Mientras lo hacían una vecina bonita y de poderoso escote apareció en la terraza. Había subido a tender la ropa y lo que vió la dejó de piedra. Su cuerpo fue incapaz de reaccionar y echar a correr escaleras abajo. Acababa de ver como tres tipos arrojaban a otro, con un globo ocular colgando de su cuenca, desde un sexto piso .

Toni "el frágil", todavía jadeando por el esfuerzo (se empeñó en levantar él solito a Benavides), se acercó a la muchacha. Se quitó las gafas de sol y le dijo: -Menuda tarde de perros. Dos billetes sencillos y uno infantil, por favor.

miércoles 26 de marzo de 2008

MORIR POR TÍ

Gilberto Torres y Alicia la camarera se conocieron justo siete meses antes de ser asesinados. Torres acababa de conseguir colocar un espía en la organización de Salvatore Manetti y como tenía que verse a escondidas con él, dejó de hacer vida normal y frecuentar los lugares y gentes que solía frecuentar. Se trataba de no poner en peligro nada de lo que formara parte de su vida. Uno de estos innumerables cambios de rutina fue el siguiente: Gilberto Torres decidió comer siempre en un mismo restaurante alejado de su barrio. Allí trabajaba Alicia la camarera. Torres se fue enamorando de ella durante la primera semana y a Alicia no le pareció mala idea quedar con él para ir al cine una tarde de esas.

Alicia se convirtió en la única cosa que valía la pena. Torres era un policía que luchaba contra el crímen organizado y la operación contra Manetti le estaba consumiendo. Los ratos que podía pasar con su amada eran lo mejor y creía que, cuando estaba con ella, nada podía ir mal.

A Gilberto Torres le parecía que la expresión "te quiero" estaba desvirtuda. Todo el mundo decía "te quiero" en esta sociedad cada vez más materialista e individualista. "Te quiero" era la pequeña cuota de humanidad que todo el mundo necesitaba pagar para sentirse en paz consigo mismo. Para Alícia necesitaba algo más.

Un día lo encontró. Le salió sin más. Una tarde que paseaban por un parque se lo dijo por primera vez: "me dejaría matar por tí".

Gilberto Torres fue descubierto por los hombres de Manetti y secuestrado, el 23 de octubre de 1996. Le torturaron para que revelara el nombre del topo infiltrado en la organización. Torres sabía que, en el preciso momento que pronunciara el nombre, era hombre muerto. Su única opción era aguantar para ganar tiempo.


Pero Salvatore Manetti hizo los deberes. Paralelamente a las torturas que le inflingían buscaron algo. Cualquier cosa que le importara para hacerle hablar. Encontraron a Alicia la camarera.

Cuando, el 27 de octubre, Torres vió que tenían a Alicia reveló el nombre del infiltrado. De inmediato. Sin pensarlo. Sin acordarse siquiera de lo que le dijo esa tarde en el parque a Alicia.

Gilberto Torres se dejó matar por ella. Y en una novela romántica, los malos le habrían matado a él, pero hubieran soltado a su amada para que mantuviera vivo su recuerdo.

Pero eso no era una novela romántica. Era la vida real y Manetti estaba muy cabreado...

viernes 21 de marzo de 2008

EL VIAJE EN METRO

Que M.A. Fargas muriera en la masacre del muelle 33 se debió, en gran medida, a la conversación que tuvo con uno de sus socios el 22 de febrero de 1998 en un vagón de la línea 3 del metro de Barcelona.
Fargas y su socio, conocido con el nombre de "el Profesor", estaban sentados y hablaban demasiado alto. En esos tiempos, y por influencia del cine americano, se había puesto de moda entre los criminales, vestirse con trajes oscuros. Y ahí estaban: dos tipos rondando la cincuentena, vestidos con trajes oscuros y hablando cosas de gángsters entre viejecitas alarmadas, madres de família con cestos de la compra, estudiantes y dependientas que llegaban tarde a abrir la tienda.

Poco a poco se fueron quedando solos en el vagón. Ni Fargas ni el Profesor se dieron cuenta que el tren iba demasiado lleno y su vagón demasiado vacío. Pero la actitud de Salvatore Manetti, su jefe, les sacaba de quicio. La infiltración de un topo en su organización les había diezmado y, por si fuera poco, las heridas internas causadas por la operación conocida con el nombre de las "tres preguntas" fueron demasiado graves y profundas. Fargas y su socio creían que Manetti no estaba actuando consecuentemente y no sabría levantarse. Estaba quedando en clara desaventaja en relación a Antoine y, los dos hombres, sentados en ese vagón de metro, estaban pensando seriamente la opción de cambiarse de chaqueta.

miércoles 12 de marzo de 2008

EL ASESINO SOLITARIO

Estos dibujos garabateados sobre una servilleta de papel, representan el retrato robot del, según Mad Rabbit, único causante de la masacre en el muelle 33. Fueron dibujados durante la entrevista del bar San Francisco siguiendo las instrucciones del propio Mad Rabbit. Según él, el asesino rondaba los dos metros, era oscuro como el infierno y rápido como el demonio.

(Hay que tener en cuenta que, normalmente, las personas que han sido apuntadas con un arma, acostumbran a añadir bastantes centímetros a su agresor en las descripciones que posteriormente dan a la policía)
Le fué casi imposible describir sus ojos, pero cuando vió los dibujos terminados dijo que se acordaba de que llevaba puestas unas gafas oscuras.

REBECA

Ahún estando casada desde hacía tres años, Rebeca accedió a quedar esa tarde, para ver una película, con un chico del trabajo al que llamaban Puki. Puki le tiraba los tejos tímidamente desde hacía bastante tiempo y todas le aseguraban que se veía a la legüa que estaba enamorado de ella. Hasta esa tarde de abril no se había decidido. Al cabo de unas horas, Rebeca sería asaltada, junto a sus compañeras, en el Half Past Bar, el local en el que trabajaba limpiando por las noches. Pero en ese momento, mientras Puki le bajaba torpemente las bragas, no pensaba ni en escobas ni en bayetas. Con la minifalda todavía puesta pero con las bragas perdidas bajo la butaca de delante, Rebeca notaba la respiración entrecortada del chico junto a su oído y cómo este se afanaba en buscar sus pezones duros con inexpertas manos. Ni siquiera le molestó que Puki rompiera dos de los botones de su blusa ni que tardara tanto en desabrocharle el sujetador. Cuando sus firmes pechos lucían desnudos bajo la tenue luz que desprendía la pantalla de aquél solitario cine, un cosquilleo en las ingles hizo que se estremeciera y que se lanzara decidida a la cremallera de los tejanos de Puki. Mientras rebuscaba bajo el calzoncillo con la mano derecha, con la izquierda se acariciaba entre las piernas con avidez y creyó llegar al clímax en el preciso momento que se arrodilló sobre la raída moqueta y se introdujo el miembro del chico en la boca.

Rebeca chupaba la polla de un chico al que no volvería a ver nunca más, pero antes de marcharse para siempre, quería quitarse el sabor del miserable maltratador con el que estaba casada.

Horas más tarde, en el momento en que Toni "el frágil" la encontraba atada junto a Clem y Maria sobre el parquet del Half Past Bar y mientras Felix "el amable" llamaba por teléfono a Antoine, pensó que Miami sería un buen lugar para vivir.

lunes 10 de marzo de 2008

ALICIA LA CAMARERA

Alicia la camarera fue secuestrada con el fin de extorsionar a Gilberto Torres. Gilberto Torres conocía la identidad del topo infiltrado en la organización de Salvatore Manetti y por eso secuestraron a su amada novia, Alicia la camarera, para obligarle a hablar. Alicia fue torturada frente a una camara de video. Las imágenes eran emitidas en riguroso directo y en exclusiva, para los ojos de Gilberto, que no tardó en cantar la Traviatta y escupir entre sollozos, el nombre de Edmond Torquemada. El cabreo de Manetti era tal que ordenó la inminente ejecución de Edmond Torquemada y, en un alarde de falta de piedad sin precedentes, ordenó a Lulu la asesina que siguiera actuando para la cámara.

Gilberto fue obligado a ver, hasta el final, la macabra tortura a que fue sometida su novia a manos de Lulu. Gilberto había vomitado cuatro veces frente al telavisor, antes de que Lulu hubiera empezado siquiera a calentarse. M.A. Fargas pudo presenciar la tortura al completo, puesto que, junto a dos de sus compañeros, eran los encargados de liquidar a Gilberto tan buen punto terminara el espectáculo. Tiempo después contaba que había pasado semanas sin dormir después de haber presenciado semejante salvajada. En todos los años que llevaba dedicado al crimen, nunca había visto tal demostración de barbarie y falta de escrúpulos como la mostrada por Lulu la asesina. Fargas contaba que, cuando le pegó el tiro a Gilberto Torres, tuvo la sensación de que le estaba haciendo un favor.

El cadáver de Alicia la camarera fue encontrado en un descampado por un empleado municipal que, tras el hallazgo, pidió la baja por depresión y se suicidó dos años después tras padecer un feroz insomnio. El propio forense creyó que la muerte de Alicia había sido causada por un brutal accidente de tráfico. Esa noche, Lulu durmió ocho horas como un angelito y menos de tres meses después, aseguraba no acordarse ni de Alicia la camarera ni de lo acontecido ese día de otoño de 1996.

(La imagen incluída, en la que aparece Alicia la camarera, ha sido extraída del video mostrado a Gilberto Torres. Se ha considerado oportuno escoger una imágen del principio de dicho video, a causa de la crudeza de lo que viene a continuación)

sábado 8 de marzo de 2008

LAS 3 PREGUNTAS

Salvatore Manetti tenía por costumbre grabarlo casi todo con cámaras ocultas. El dia 12 de julio de 1996 no hizo una excepción. Esta imagen, en la que aparece Lulu la asesina, ha sido extraída de uno de estos videos, grabado en uno de los escondrijos de Manetti. Estaba teniendo lugar una reunión de urgencia entre Manetti y sus hombres más cercanos (fuera de plano en este momento). Se estaban sentando las bases de la operación que había de servir para desenmascarar al topo que se había infiltrado en su organización. Dicha operación fue conocida con el nombre de las "3 preguntas" y fue un éxito rotundo. Sirvió para descubrir la identidad del topo (Edmond Torquemada) y de su enlace con la policía (Gilberto Torres), aunque la organización de Manetti estaba ya muy tocada. Además, la violencia extrema con la que fue zanjada la operación y el reguero de sangre que dejó tras de sí, acarrearon muchos problemas al Gran Hombre desde ese momento. Muchos creen que Manetti ya no pudo recuperarse tras estos acontecimientos y que este hecho explica su posición de inferioridad respecto a Antoine en los dias previos a la matanza del muelle 33.

viernes 7 de marzo de 2008

LOS CIRCUITOS DE ANTOINE


Antoine tenía por costumbre dibujar unos circuitos. En ellos se podía ver a personas corriendo por unas cuevas llenas de trampas. Decía que le relajaban en momentos de tensión. Este fragmento que presentamos, fue dibujado por el propio Antoine en el almacén del muelle 33 poco después de que trasladara el cuartel general de su organización a dicho lugar, justo cuando empezaron las obras del que iba a ser su teatro particular. Antoine, hombre de temperamento nervioso, acostumbraba a realizar unos siete u ocho circuitos semanales. Durante las dos semanas previas a la matanza, desde el momento que se reunió por primera vez con los misteriosos hombres rubios, dibujó 323 circuitos.

EL FIASCO DEL HALF PAST BAR

Exactamente a las 11:37 minutos del domingo 14 de Abril de 1995 el puño de Antoine impactó contra el rostro de Felix "el amable". Técnicamente, el puñetazo no fue gran cosa, Felix era más alto y más pesado que Antoine y el impacto no hubiera causado grandes males. Pero todo el mundo temía a Antoine en circunstancias normales, y cabreado era letal de necesidad. Por lo tanto, por si acaso y para no añadir más leña al fuego, Felix se dejó caer de espaldas al suelo. Toni "el frágil" y Mad Rabbit pudieron ver, por el rabillo del ojo, mientras soportaban la lluvia de insultos de Antoine con la cabeza gacha, a su jefe, Felix "el amable" Rocamora, rodar por el suelo como si lo hubiera noqueado el propio Rocky Balboa.

Para ser sinceros, el propio Antoine sabía que realmente, los tres hombres a los que estaba pegando, insultando y se disponía a castigar, no eran responsables de lo que acababa de acontecer. Pero era alguien en el mundo del crimen y tenía que dar un ejemplo.
Seis horas antes, Felix y su equipo habían llegado al Half Past Bar a recoger la recaudación, como cada domingo a primera hora de la mañana.

Pocos momentos antes de que llegaran, alguien había entrado por la fuerza, había pegado y atado a las tres mujeres de la limpieza y a una camarera y se había llevado a la encargada como rehén junto con todo el dinero del local.

El golpe levantó mucha humareda y nadie dudó que el culpable del asalto fue Salvatore Manetti. La causa inmediate de eso fue un recrudecimiento de la guerra entre las bandas y el impulso definitivo al escenario que sirvió de marco a la matanza del muelle 33, cuatro años después.

Rodando por el suelo y a punto de recibir una fuerte patada que le iba a partir la nariz en dos, Felix "el amable" intentaba adivinar el castgo que estaba preparando Antoine para él y sus dos compinches.

miércoles 5 de marzo de 2008

SALVATORE MANETTI

Hombre de profundas convicciones religiosas, Salvatore Manetti había caído en desgracia en el momento en que tuvo lugar la matanza del muelle 33. Nunca pudo recuperarse de la operación policial que permitió la infiltración de un topo en su organización. Este debilitamiento le posicionó en una situación de inferioridad en relación a su eterno enemigo Antoine "picture show".